Amigos, la vida es como un tren, cuando entramos, en ella, nos reciben nuestros padres y ellos van en el mismo vagón que nosotros, y nos emocionamos mucho y creemos que ellos van a ser eternos que van a estar acompañándonos durante todo el camino, durante todo el viaje, pero la verdad es muy diferente y muchos ya lo vivieron; un día, ellos, se bajan para nunca más volver a subirse, y sufrimos mucho, pero nos quedan nuestros recuerdos “los valores que nos inculcaron”.